#CartasaExtrañas Carta a la deriva de -J.L.- a una extraña que vive en el futuro

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Diciembre 13 de 2019

17:20 pe. eme

Querida extraña,

Digamos que esta carta es un regalo que esperabas hace un par de meses, digamos que era para tu cumpleaños. Digamos que vives en un lugar en el que el futuro ya es un hecho, entonces la existencia de esta carta es/era una serendipia, ¿no te parece?

O como me contaba mi abuelo, en su época , las cartas tardaban en llegar a mi abuela porque algunas se perdían en el camino de trocha, otras llegaban en una mula cansada y otras tenían que pasar por los ojos de su suegro (prácticamente una aduana, (Risas)).

O tal vez, la carta no llegaba, simplemente, porque digamos que si en realidad vivieras en el futuro, ¿cómo se envía una carta al futuro? Después pensé, tendrá que llegar, siempre hago lo que prometo. (Así se trate de extrañas que viven en otra realidad paralela)

Indagué un poco sobre el futuro, puesto que llevo unos meses entrenando en visualizaciones y me he dado cuenta que entreno y olvido, no es algo normal en mí que se me olviden las cosas, sin embargo, seguí indagando y me di cuenta que en medio del entrenamiento de soltar, de sanar viejos patrones y heridas de la niñez, entramos en un estado de frustración y negación, a veces sutil y a veces tan profundo, que ni me di cuenta que eso me pasaba, hasta que volví a meditar.

Bueno volviendo al futuro donde vives, (acá intentado hilar pensamientos inconexos), esta mañana escuché un audio que hablaba justo de escribir una carta visualizando todo lo que deseas como si ya hubiese sucedido, eso me hizo recordar que en algún lugar debías estar esperando esta carta a la deriva, y pues bueno, me acabo de sentar y estos párrafos son los que han salido:

Debes saber, (no sé si lo sabes, tal vez sí, quién sabe, sin embargo me lanzo a contarte):

Las cartas muchas veces las escribimos para aclararnos, el motivo es el otro (el destinatario), porque de alguna manera te va a leer y vas a existir en su día o en un micromomento de su historia de vida, en todo caso, todos o la mayoría de escritoras epistolares (me adjunto a ellos y ellas, pues gran parte de mi vida he escrito cartas y he mantenido correspondencias con personas extrañas, desconocidas y cercanas también, sobre todo cartas conmigo misma) y se concluye:

Primero imagina que hay una gran mesa de escritoras/res epistolares y a modo de Ministerio Epistolar concluyen que generalmente el ejercicio de escribir cartas es para una misma.

E hicieron un ejercicio muy valioso, que consistía en escribir la carta, sin importar el modo en el que saliera, si era a mano mejor, porque así se siente el pulso de la emoción con que fue escrita, y al terminar la carta se pedía a cada escritor/a epistolar guardarla en un sobre por tres días o una semana, olvidarla, soltarla y cumplida la semana o el tiempo establecido, volver a ella, como si no hubiese pasado el tiempo, sentarse en la mecedora más cercana o en un sillón cómodo (el caso era tener la espalda sujeta a un respaldo que la sostuviera, la abrazara, en caso de que aquellas palabras lo tumbaran sin aliento o lo exaltaran de emoción)

Y así, al leerla de nuevo o más bien por primera vez; pues debes saber que aunque uno escriba LA carta es muy diferente leerla LA misma carta, los motivos son diferentes, el lenguaje emocional es un remolino, aunque la escribas tú misma, eres otra cuando la lees.

El procedimiento continúa en saborear, diluir, desarmar y comprender aquellas palabras autoescritas, y reflexionar si se trata de una carta que te genera una auto respuesta de un yo que pretendía abrazarte o cachetearte o si se trata de una carta que necesita ser escuchada y desmembrada por otro y en el caso más afortunado ser correspondida.

Porque hay que tener muy claro, que su destinatario puede convertirse sólo en un lector pasivo experto en implosiones y la carta jamás reciba respuesta o puede haber un silencio ensordecedor y la carta reciba fuego como respuesta, o en el mejor de los casos recibas una respuesta de fragmentos inconexos e inconvexos como lo es esta carta.

El ejercicio lo hago a menudo, sobre todo cuando estoy revuelta, en esta ocasión y según mi experiencia como escritora epistolar presiento (por no decir que lo sé) las cartas a extrañas son más saludables en muchos casos y más agradecidas que en otros casos. Como diría mi gran amiga y difunta colega Clarice Lispector: «Queridas mías, no me dejen en puntos suspensivos…» aclaro que no tomo la cita al pie de la letra, me gusta pensar que la conocía a través de las cartas que le escribió a sus hermanas, (que muchas veces no le respondieron).

Sé que por tu buena energía, esta hermosa carta, que por un momento no tiene sentido, estará en buenas manos. Me gustaría leerte y escucharte. ¿Cómo va la visión del futuro por allá? (risas)

Sinceramente y con cariño,

J.L.

P. D. Espero mi carta llegue a buen puerto. Si quieres responderme, bienvenida tu carta a la deriva.

***

P. D. 1: Para no perderte el hilo conductor de todas las cartas, sigue nuestro MAPA

P. D 2: Si quieres participar en la cartas abiertas de J.L y Juliana, sigue toda la correspondencia en: @cartasaextranas

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2 comentarios en “#CartasaExtrañas Carta a la deriva de -J.L.- a una extraña que vive en el futuro

  1. C dijo:

    Estimada J.L.

    Espero que te encuentres de lo mejor, por aquí las cosas razonablemente bien, ando con mil asuntos voy de conferencia en conferencia, ¿recuerdas cuándo la gente se reunía para ello? ¿cómo pudimos pasar la segunda década de los dos mil viéndonos a los ojos y no a la pantalla? ¡muy retro! ¡qué nostalgia reconocer que la juventud visible de apoco se desvanece! y perdura la invisible, la que más nos anima.

    Hoy recuerdo con emoción ese 2020 apocalíptico que no terminó con nosotros pero que nos modificó el ADN, un merecido reinicio a nuestra humanidad (al menos para la mayoría) de mejorar, más humanos, menos numerosos, más cyber conectados pero paradójicamente más conectados a lo natural. El planeta y su gran suspiro ¿recuerdas? todo el tiempo agradezco haber transitado el mundo en esta época, junto a ella las demás épocas parecen grises, pero ¿qué sé yo? quizá nuestros antepasados desde ese sueño perfecto se detienen a pensar lo mismo.

    Te escribo desde la sala de mi casa, en silencio escucho la lluvia caer, descalza siento el piso de madera frio, medito sobre tus cartas, intento perdonar la presión por extender mis resumidos escritos, me escudo en la brecha generacional entre la manera detallada de los siglos extintos por contar una historia y la premura actual por eyectar un resumen de historia de los dos mil, resultando en un cuento corto arrojado a la cara del observador que no le queda mas que asumir lo que apenas roza su rostro y perder (quizá para siempre) los deliciosos detalles que alguien construyó con esmero. Nacimos en una época en que las transiciones reinan, de lo análogo a lo digital, un sonido con mayor fidelidad. Somos esos que disfrutan de los avances de la tecnología con un dejo de la bien hechura del pasado, montados en la alta velocidad de banda ancha. Las películas de antes son magníficas por la manera y el detalle de contar una historia, las películas de ahora cuentan el resumen de una historia, rápido, condensado, nosotros somos justo esa generación de en medio, reconocemos un buen guión a veces con calma, a veces con prisa, nos hemos adaptado. Me encuentro indecisa, con mucho por decir pero con el hábito de dosificar a cuenta gotas las palabras, por el tiempo que llevamos en correspondencia sabrás que opto por la prudencia, como en ese 2020 que me dió por trabajar desde casa, donde nadie notara que tenía tres trabajos raramente distribuidos, un bebé, un libro a medio escribir, muchos objetivos por alcanzar y dos gatos medio extendidos encima de todo, siempre observándome: la gata gorda en una ventana y el gato flaco en la silla.

    Ahora disfruto la cosecha de aquellos tiempos, las dinámicas sociales de este futuro no dejan a nadie fuera, bajan los costos de la depresión y suicidio, a como vamos las farmacéuticas deberán cambiar la producción de medicamentos y quizá se dediquen a distribuir cosméticos libres ¿qué sé yo?, ¿tan prometedor es el futuro? preguntarás, ya respondo, ¡es aún mejor de lo que imaginamos!.

    Leí tu última reseña y tu último libro, me haces caer en cuenta que uno es joven hasta donde uno quiere, terquedad o positivismo, ¡qué mas da!, felicidades por el premio tan bien merecido querida, hay un cambio de voz en ti, felicidades por ello también no por que no me gustara la voz anterior sino por que amo los cambios. Ahora mi gata gorda maúlla fuerte, sus croquetas escasean, te dejo aquí, esperando encontrarte de nuevo en el futuro cercano o en el pasado pasado con mas historias breves y noticias esperanzadoras.

    Te abrazo.
    C

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